Cavitación y presoterapia. ¿Juntas o por separado?

La forma fácil, eficiente y no invasiva de reducir la celulitis, eliminar toxinas y sentirse mejor.

A medida que envejecemos, más toxinas quedan atrapadas y se acumulan en nuestras células. Los fluidos corporales se vuelven más gruesos, nuestro proceso de renovación constante se ralentiza y la auto limpieza se vuelve más difícil, dando como resultado a la aparición de celulitis, retención de líquidos y sobrepeso.

Una de las técnicas más eficaces para hacer frente a esos centímetros que nos sobran y eliminar la celulitis, sin poner en riesgo nuestra salud, es la cavitación.
Este tratamiento, tiene como objetivo movilizar el tejido graso mediante el uso de ultrasonidos de baja frecuencia, que se aplican en las zonas donde se ha ido acumulando la grasa, para que sea eliminado.
Para obtener unos buenos resultados, es necesario realizar entre 8-10 sesiones, con un intervalo de 1 semana entre cada una de ellas.

Sin embargo si queremos que éstos resultados sean óptimos y aprovechar todas las ventajas que nos ofrece la técnica de cavitación, necesitamos estimular la eliminación de esa grasa que hemos disuelto. Por esto es fundamental combinarlo con ejercicio físico tras la sesión, lo más fácil, 20 minutos de paseo o cualquier otra actividad de manera constante.

Asimismo el resultado es más rápido con una terapia que drene eficazmente las toxinas que han quedado libres en nuestro organismo, la presoterapia.
La presoterapia o drenaje linfático, estimula la linfa y los ganglios linfáticos movilizando y distribuyendo la grasa localizada y mejorando el flujo sanguíneo. Es una técnica sencilla que necesita un traje especial (neumático) en el que mediante compresión y relajación del aire comprimido del traje, se actúa de forma eficaz sobre la zona a tratar.

Cavitación y presoterapia, aliadas y compañeras.

Como ya hemos comentado cada uno de los tratamientos cumple una función específica, pero si nuestro objetivo es combatir la celulitis, sobrepeso o mejorar nuestra circulación, la combinación de estas dos técnicas médico estéticas más la actividad física, es la solución. La sesión de cavitación, golpea los adipocitos mediante ultrasonidos licuando la grasa localizada. Mientras que la sesión de presoterapia ayuda a una mejor circulación para drenar toxinas del espacio tratado y así contribuir a un mejor estado de la piel.
Por tanto si queremos resultados realmente sorprendentes, tendremos que combinar estas técnicas, primero movilizando y licuando la grasa localizada y después ayudando y agilizando la eliminación de toxinas a ese nivel.

Precauciones
Aunque son tratamientos sencillos y no conllevan ningún riesgo en la mayoría de las personas, es necesario consultar al profesional de medicina estética, antes de comenzar las sesiones en los siguientes casos:

– Pacientes con obesidad
– Trastorno del sistema nervioso central
– Si cree que puede estar embarazada o en el periodo de lactancia
– Enfermedades hepáticas
– Psoriasis o eccemas
– Enfermedad cardiovascular o del sistema circulatorio.

No hay que alarmarse. Aunque parecen muchas, estas precauciones en realidad son prácticamente las mismas que para la mayoría de los tratamientos de medicina estética y centros de belleza. Eso sí, como siempre, nuestra recomendación es que te pongas en manos de profesionales altamente cualificados y elijas una clínica de confianza.

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